Pinturas de María Villares

Anterior | Inicio | Siguiente



Se llamaba igual que un pájaro azul, Martin, hombre de hondo corazón. Hablábamos sin palabras, como de sueño a sueño, navegando en aquel bote rojo que nunca zarpó. Recuerdo su mano apretada contra la mía mientras sus ojos se humedecían por aquella que voló lejos... Ciudad de locos, con caóticos mundos detrás de sus ladrillos laberínticos: Londres la vieja, donde deambulé buscándolo a través de los caminos verdes de mi deseo. Dont hold your breath though...